Serie Adolescencia

Un análisis

Feminicidio

Show

ACERCA DE LA SERIE

Esta producción británica se estructura como un drama criminal en tiempo real que sigue paso a paso las horas posteriores al arresto de un menor de edad vinculado al homicidio de una compañera de escuela. La narrativa se enfoca exclusivamente en los interrogatorios policiales, la estrategia legal de la defensa y el colapso interno de la familia del acusado, transformando el caso en un examen procedimental sobre el funcionamiento del sistema judicial y la reconstrucción de los hechos desde la perspectiva del entorno del presunto agresor.

No al feminicidio show

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Una crítica a la serie adolescencia

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Vulviversa

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CAPÍTULOS

¿Qué es el "Feminicidio Show"?

El punto de partida ético y conceptual de este análisis surge tras escuchar el podcast Las desobedientes, específicamente en su episodio titulado "La tibieza de la serie Adolescencia". En este espacio de crítica feminista, las autoras —inspiradas originalmente en el concepto de Narco Show— acuñan el término "Feminicidio Show" para describir una forma de creación audiovisual que carece por completo de ética y responsabilidad social.

De acuerdo con las planteamientos de Las desobedientes, una producción de entretenimiento se convierte en un espectáculo utilitario cuando cumple con las siguientes características estructurales:

  • Nula información sobre la víctima: su identidad, su voz y su historia quedan completamente borradas de la pantalla.

  • Desinterés real sobre el tema del feminicidio: no se aborda desde una perspectiva informada real del tema y mucho menos desde una perspectiva crítica estructural, sino que se reduce a un mero gancho comercial para generar morbo y ganancias.

  • Manipulación del lenguaje verbal y visual: la puesta en escena, los diálogos y la estética están diseñados deliberadamente con la intención de forzar al público a empatizar con el agresor.

  • Asimetría narrativa: se opta por complejizar psicológicamente al feminicida y patologizar su entorno para atenuar su culpa, mientras se simplifica y deshumaniza a la víctima.

Lucrar con el feminicidio: el negocio histórico del dolor

Análisis de caso: "Adolescence" bajo la lupa crítica

Al aplicar el marco del Feminicidio Show a la serie Adolescence, la producción evidencia contradicciones éticas y narrativas. La puesta en escena y las decisiones de guion operan como un dispositivo discursivo que tiende a invisibilizar la violencia misógina y a inducir la redención del agresor. Como escritoras sabemos que el lenguaje no es inocente; por lo tanto, analizar la serie a través de la semiótica y la verosimilitud permite identificar la verdadera naturaleza del discurso que se presenta en la pantalla.

La semiótica del desprecio y la empatía forzada

En el análisis audiovisual, directores y guionistas eligen minuciosamente cada significante (lo que vemos en pantalla) para sembrar un significado inconsciente en la audiencia. En Adolescence, esta operación semiótica se manifiesta a través de dos ejes principales:

  • El borrado de la víctima (Katie): el significante es una fotografía fija de la niña asesinada que aparece una sola vez en toda la serie, contenida en un expediente policial. El significado semiótico sugiere que la víctima funciona principalmente como un objeto de utilería narrativo (prop) para detonar el conflicto. El descuido visual constituye, en sí mismo, un discurso de desinterés hacia su historia.

  • La construcción estética del feminicida (Jaime): el significante muestra a un niño de 13 años, físicamente delgado, con ropa holgada que acentúa su fragilidad, encogido en una silla de interrogatorio de grandes dimensiones y llorando bajo una iluminación suave. El significado semiótico utiliza la iconografía de la infancia para transmitir una idea de indefensión. De este modo, se induce la empatía visual, lo que matiza la percepción de un crimen que fue premeditado.

Esta asimetría se refuerza desde el propio título. Titular la serie simplemente Adolescencia constituye un ejercicio de androcentrismo y violencia simbólica. Reduce una etapa humana diversa y colectiva para centrarla exclusivamente en la crisis y la violencia del varón. Al hacer esto, la narrativa no solo asocia la juventud con la patología, sino que despoja a la víctima del derecho a su propia adolescencia, omitiendo su identidad y sus proyectos para que el drama del agresor ocupe la totalidad del espacio.

La ruptura de la verosimilitud y la trampa del "caso real"

El fallo ético y técnico más importante de la obra radica en la transgresión de la verosimilitud literaria. Cuando una historia se presenta como un examen de la realidad, su estructura no puede ignorar los perfiles fácticos por conveniencia dramática.

La ruptura de la verosimilitud se hace evidente al contrastar la construcción de la serie con los datos estadísticos del feminicidio a nivel global. Criminológica y estadísticamente, los perpetradores de feminicidio con motivaciones de género suelen ser varones de los 15 años en adelante, con perfiles vinculados a antecedentes de violencia o entornos caracterizados por el abandono y la negligencia severa. En contraste, Adolescence decide presentar a un infante de 13 años, cuyo aspecto físico suaviza el impacto del crimen, rodeado además por una familia unida, amorosa y protectora cuya función en la trama es sufrir las consecuencias del proceso judicial.

Esta disonancia se profundiza al revisar el caso real en el que los guionistas declararon inspirarse: un parricidio ocurrido en el Reino Unido donde un menor de 13 años asesinó a su padrastro de manera no premeditada, tras haber sufrido años de violencia sistemática hacia él, su madre y sus hermanos. Al trasladar esa dinámica de legítima defensa e historia de supervivencia al contexto de un feminicidio planeado contra una compañera de escuela, la verosimilitud se quiebra. Los creadores modifican las variables del caso original y lo colocan en un escenario ajeno, utilizando el concepto del feminicidio no por un compromiso de análisis social, sino porque funciona como una etiqueta de alta demanda comercial en el mercado del entretenimiento.

🎬 Contraste narrativo: Responsible Child (2019)

  • De qué trata: esta producción se basa en el caso real de un menor de 12 años (llamado Ray en la película) quien, junto a su hermano mayor, comete el homicidio de su padrastro tras experimentar dinámicas de violencia doméstica y abusos físicos y psicológicos recurrentes que no fueron atendidos por las autoridades.

  • El verdadero enfoque: a diferencia de Adolescence, esta película evita la construcción de un misterio o la adaptación del crimen hacia los códigos del thriller comercial. El eje de la narrativa se centra en examinar críticamente al sistema judicial del Reino Unido —donde la edad de responsabilidad penal está fijada a los 10 años— y en evidenciar cómo el proceso penal juzga a un menor bajo los estándares de un adulto, en lugar de analizar la omisión del Estado en la protección de la familia.

Complejizar psicológicamente al feminicida a través de la patologización de su salud mental, mientras se deshumaniza y borra por completo a la víctima, devela el nulo interés que los creadores tienen por la vida de las mujeres. Al final, Adolescence se consolida como una apología de la violencia misógina disfrazada de drama judicial. Ante esto, el análisis arroja dos únicas posibilidades: o responde a una agenda comercial puramente utilitaria que lucra con el morbo del tema, o es el reflejo de una propuesta literaria básica, perezosa y deficiente, que carece de la más mínima intención de transformar la forma en que se mira a las mujeres ni de cambiar sus situaciones reales.

Conclusión


Contranarrativas

Si tu objetivo académico o personal es comprender cómo se ilustra la misoginia, la violencia de género y el impacto de la estructura patriarcal en la vida de las mujeres de manera responsable, Adolescence no es el camino. Para desmontar estas realidades sin mercantilizar el dolor, es necesario acudir a narrativas —muchas de ellas creadas, dirigidas o habitadas por mujeres— que sí ponen el foco en la dignidad, la memoria y la denuncia real.

A continuación, se recomiendan tres obras fundamentales que logran lo que esta serie evade:

🎬 Las tres muertes de Marisela Escobedo (Documental):

A diferencia del borrado sistemático de las víctimas en la ficción comercial, este documental mexicano dignifica la memoria de Rubí Marisol y retrata la incansable lucha de su madre, Marisela. Aquí la violencia institucional y misógina no es un recurso de misterio; es una radiografía cruda del sistema penal y el dolor real.

📖 El color púrpura (Película/Novela de Alice Walker)

Una obra maestra que analiza la interseccionalidad de la misoginia, el racismo y la violencia sistemática. La narrativa no busca que empaticemos con los agresores ni justifica su crueldad a través de giros melodramáticos; se centra por completo en la resiliencia, la agencia y la emancipación de las mujeres sobrevivientes.

📺 Unbelievable:

Es el anti-Adolescence por excelencia. Cuenta la historia real de una adolescente acusada por la policía de mentir sobre su propia violación, y cómo años después, dos detectives mujeres (basadas en personajes reales) hilaron los cabos para atrapar al agresor.

Por qué sirve para el análisis: es impecable porque el foco jamás está en el morbo del ataque ni en "entender la mente" del violador. Todo el peso de la narrativa está en la revictimización institucional, el trauma de la víctima y la metodología feminista de las detectives para investigar escuchando a las mujeres. Dirigida y escrita mayoritariamente por mujeres.